MI ÚNICA EXPERIENCIA ZOOFILICA
Zoo, autosatisfacción masculina. Recordando el inmenso placer
que le daba su amada perrita noto562 |
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Hola a todos, primero quisiera agradecer a Marqueze por darnos este espacio
para poder contar nuestras experiencias y, además, poder leer y
disfrutar de experiencias ajenas. Esta es una gran pagina que, desde el
día que la "descubrí", me he vuelto un verdadero
adicto a ella. Escribí este relato hace mucho tiempo, pero nunca
había querido enviarlo. En él esta relatada una experiencia
que tuve muchos años atrás, la cual quedó grabada
en mi memoria por el resto de mi vida. Con toda certeza, puedo decir que
ha sido mi única experiencia zoofilica, espero que les guste.
Recuerdo que esto sucedió cuando tenia 17 años. Durante
varios años, cada vez que tenia vacaciones del Colegio, mi mama
me enviaba a la casa de mi abuela que vive en el Sur. Es una zona rural
muy especial porque parecía que el tiempo y la modernidad la habían
olvidado. La casa de mi abuela tenia agua potable, pero no tenia luz eléctrica.
La única diversión eran los sembrados (tenia una chacra),
un tranque donde nos bañábamos con mis amigos del sector
y una perra con la cual podía jugar fútbol o salir a caminar
al cerro. La perra se llamaba Pinina.
La mayoría de los días eran muy entretenidos, los otros
eran para olvidar. Durante la mañana ayudaba a mi abuela en la
chacra y el resto del día era todo para mi. Después de almuerzo
nos juntábamos algunos amigos del sector y nos divertíamos
juntos. Las noches eran distintas, algo aburridas para mí, puesto
que (como dije anteriormente) no había luz y por ende, tampoco
había televisión o radio. Normalmente, a las 10 estaba acostado
y me mantenía despierto mientras leía alguno de los libros
que llevaba para la ocasión o mientras duraba la vela.
Una noche decidí salir a dar una pequeña vuelta por fuera
de la casa porque no tenia sueño y estaba muy aburrido. La pequeña
chacra de mi abuela se veía fantásticamente iluminada con
la luz de la Luna, por lo que no quise llevar el faro que, normalmente,
utilizábamos cuando salíamos de noche. Estando en el fondo
del lugar, me dedique a tirar piedras dentro de un pequeño riachuelo
que pasaba por ahí. Después de un rato me dieron unas ganas
terribles de orinar y, considerando las circunstancias, decidí
hacerlo en la orilla del riachuelo. Me baje un poco el pantalón
corto para poder sacar mi miembro y en eso estaba cuando sentí
que algo húmedo me rozo el pene. La verdad es que me asuste bastante
porque yo creía que estaba solo, pero una vez que me tranquilicé,
vi que Pinina se encontraba junto a mi. A pesar del susto, note que mi
miembro estaba medio-erecto por efecto del lengüetazo. Después
de unos segundos (que pudieron ser minutos) decidí continuar con
mi objetivo y tome mi miembro medio erecto e intente orinar. Una vez mas
la perra me sorprendió dándome otro lengüetazo y me
sentí muy excitado, así que mientras intentaba orinar. La
perra continuaba lamiéndomelo y yo estaba cada vez mas caliente,
me acorde de todas las mujeres de mi curso, del colegio, de mis vecinas
y hasta de mi familia! ... cada vez me ponía peor. Mientras terminaba
de orinar (es complicado orinar con el miembro erecto, no?) , la perra
me lamía el miembro cada vez más rápido y yo me entregaba
al placer que me daba y abandone mis estériles esfuerzos por apartarla
(que fueron pocos). Yo tenia el pene completamente erecto y me sentía
recaliente, ya no tenia miedo, así es que decidí continuar
con ello y deje que Pinina me lo lamiera un rato más. He de reconocer
que ella era una maestra en el arte de lamer y yo me encontraba en otro
planeta. Mi calentura aumentaba después de cada lamida y sentía
que pronto le daría mi leche a mi querida perrita.
No tuve ni me hice el tiempo de pensar en lo que estaba pasando, lo único
que yo quería era sentir, soñar y disfrutar cada segundo
que pasaba. Me masturbo casi a diario, pero lo que estaba sintiendo era
un nivel superior de placer, sensaciones indescriptibles que nunca olvidare.
Por un rato me ausente de este mundo y todos mis sentidos estaban concentrados
en mi perrita y su prodigiosa lengua. No sé cuanto tiempo paso,
pudieron ser un par de minutos o 15, realmente no sé. Lo único
que recuerdo es que luego de un rato de placer, escuche un ruido, me asuste
y salí corriendo para mi cuarto. Llegué a mi pieza excitado
y asustado, tenia miedo de que alguien me hubiera visto, algún
vecino? mi abuela? todo lo que imaginaba me desesperaba, fueron momento
de mucha angustia, aunque no podía olvidar lo sucedido con la perra.
Después de un rato, el miedo me abandono y se abrió paso
un infinito placer. Y allí estaba yo, sentado en mi cama, acariciando
mi miembro, soñando con Pinina y su áspera lengua, recordando
cada una de las sensaciones que me produjo. Una vez que estuve completamente
tranquilo, mi imaginación podía mas que la realidad y soñaba
con el momento en que estuviera penetrando a la perra (o a la vecina del
frente que tanto me gustaba). Seguí y seguí masturbándome
sin piedad, de manera inflexible, a veces movía mi mano muy despacio
para prolongar mi placer, y en otras aceleraba todo lo que podía
hasta casi acabar. Estuve así unos minutos hasta que explote en
un silencioso y muy placentero orgasmo que lleno mi mano de la leche que
tanto me gusta expulsar. Me recosté en la cama, me relaje y me
dormí hasta el otro día.
A pesar de que, después de esa experiencia, he vivido otras tan
intensas y placenteras, nunca podré olvidar todo el placer que
me dio mi querida perrita.
Pasaron unos días y tuve que volver a la Ciudad por un grave problema
familiar. Ese fue el ultimo verano que pase donde mi abuela y nunca mas
volví a ver a Pinina. Después de esta experiencia, me quedo
el deseo frustrado de cogerme a la perra, es una asignatura pendiente
que algún día cumpliré.
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