AMIGAS INTIMAS. Dos chicas travestís que se han
conocido a través de la red deciden conocerse en persona.
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Saludos a todos los lectores de esta maravillosa web de
la que soy ferviente fanática. Es la primera vez que me atrevo
a contar mi más excitante experiencia hasta ahora, espero que les
agrade.
Me llamo Jazmín y soy una travestí de closet, estoy en los
veintitantos, soy delgada, alta, de rizos castaños, muy sexy cuando
me visto, cuando no lo hago paso como cualquier chico común. Vivo
en Los Ángeles California, aunque soy de origen Mexicano. Tengo
la oportunidad de estudiar en este país y a pesar de que he conocido
mucha gente de todo tipo, nadie sabe de mi gusto por las prendas femeninas,
gusto que empezó hace muchos años. Prefiero guardar las
apariencias y mantenerme fuera de los círculos sociales propios
de estilos de vida poco comunes.
Gracias a este gran medio he comprado infinidad de ropa, zapatillas, accesorios
y juguetitos con total privacidad y comodidad. Me visto de nena varias
veces a la semana, en las noches o durante mi tiempo libre. Participo
en varias comunidades virtuales especializadas en el tema, ahí
es a donde conocí a Cristal, una chica travestí, radicada
en mi ciudad y de raíces latinas. Después de algunos mails
donde nos explicábamos ampliamente lo que buscamos decidimos conocernos.
Yo tenia la inquietud de tener una relación con otra travestí
y sabia que Cristal era la chica indicada para realizar mi fantasía.
Ella es de closet, algo mayor que yo, tiene alrededor de cuarenta años,
pero posee un cuerpo espectacular, muy educada y muy tranquila, al menos
fuera de la intimidad porque en la alcoba se transforma en la más
sexy y ardiente mujer. Hicimos una cita en un conocido y popular restaurante
ubicado en la placita que se llena con los colores de México cada
fin de semana. Esa tarde de sábado esperaba verla con ansia. Cuando
llego contemple a un caballero en toda la extensión de la palabra,
claro, ambos íbamos vestidos de \"machitos\" para no
levantar controversias. Después de la comida me invito a su apartamento.
Yo llevaba todo mi atuendo listo en una maleta dispuesta a tener un encuentro
extraordinario. Al llegar inmediatamente comenzamos. Tome una ducha para
estar limpia y relajada. Acordamos vestirnos por separado y luego reunirnos
en la estancia. Salí desnudita de la ducha, comenzando a comportarme
como una mujercita, estoy completamente depilada, tengo una breve cinturita
y un culito redondo, firme y pequeñito. Me senté al borde
de la cama y empecé a transformarme. Escogí un coordinado
de brassiere y tanguita blancos, de encaje muy sensual, un liguero del
mismo color, unas sexys medias naturales, blusa blanca, falda y zapatillas
rosas. Me fascina caminar con tacones, moviendo el culo, coqueteando y
sintiéndome mujer. Me maquille levemente, cepille mi cabello y
ahí estaba, lista y caliente. Cuando baje al primer piso, que sorpresa
encontrar a aquella dama tan regia. Cristal lucia espectacular, como toda
una mujer de su edad y posición. Portaba un vestido negro, sumamente
elegante, conservador pero muy ajustado, sandalias altísimas, accesorios,
uñas esmaltadas, hombros y espalda desnuda, labios rojos y una
peluca lacia que rayaba en la perfección.
Ya como mujeres nos servimos un par de copas, yo ya sentía ese
calor, esa sensación previa al placer. Sin mas preámbulos
nos besamos por primera vez en el sofá, nos tomamos de la mano
y nos fuimos a la cama. Ahí si no hubo pudor. Nos unimos en un
largo y profundo beso, apasionado, prohibido, acariciándonos por
todos lados. Ella tomo un papel mas activo, empezó a desnudarme
dejándome solo con la lencería blanca, la seda sobre mis
piernas y las zapatillas rosadas; desabroché su vestido hasta que
este cayo, no traía medias y pude percibir la suavidad de su pi
más; sin hombres lo mejor es un juguetito. Me mostró un
consolador doble, muy flexible, ansiaba tenerlo adentro. Colocadas con
las nalgas de frente y con las piernas abiertas empezamos a gozar, nos
lo metimos mientras nos movíamos como expertas, me sentía
en el cielo. Después de un rato de placer anal, le pedí
que me cogiera, que penetrara a su mujercita, deseaba sentir su duro pene;
le hice una felacion hasta ponérselo como roca y me senté
en ella, me tomo por la cintura, subiendo y bajando, me estaba rompiendo
el ano, y mi verga moviéndose al compás de mis nalgas, que
delicia. Seguí hasta que tuve un orgasmo por el culo sintiendo
su lechita dentro de mí, después de eso me la mamo hasta
que eyacule dentro de su boquita, devoro todo mi semen, le di un beso
y quedamos satisfechas, al menos por el momento. Desde entonces Cristal
y yo nos reunimos para jugar en la cama cada vez que podemos, nunca olvidare
esa grandiosa primera vez. También me encanta cogermela, metersela
hasta el fondo, vestirnos y gozar como dos putas.
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GENERAL]
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